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Farmacología y Neuromodulación
en Inestabilidad Vesical
Dr. Paulo Palma, Profesor y Jefe de
la Unidad de Incontinencia Urinaria Femenina del Hospital de
Clínicas de Sao Paulo, División de Urología, Universidad
Estatal de Campinas, UNICAMP, Sao Paulo, Brasil
IntroducciónEn esta presentación se expondrán las
alternativas terapéuticas para la inestabilidad vesical,
partiendo por la intervención farmacológica y terminando con
la neuromodulación.
Es importante precisar la
diferencia entre urgencia miccional, que es el deseo imperioso
de orinar y los episodios de “incontinencia urinaria de
urgencia”. En la primera los episodios son controlables, es
decir, se puede retrasar la micción hasta llegar a un punto en
que es difícil posponerla y hay disminución del volumen de la
vejiga y del intervalo intermiccional, de modo que la urgencia
también produce aumento de la frecuencia miccional, reducción
del intervalo intermiccional y nicturia. Un tercio de los
pacientes pueden presentar también urgencia- incontinencia.
Farmacología en inestabilidad vesicalLas moléculas
que se utilizan para tratar la inestabilidad vesical son los
antimuscarínicos, que se clasifican en dos grupos principales:
las aminas terciarias y las aminas cuaternarias. El cloruro de
trospio, que es una amina cuaternaria o tetravalente, no está
disponible en la mayoría de los países sudamericanos, lo que
es lamentable, porque se trata de un catión, lo que le
confiere una característica farmacológica muy importante: no
traspasa la barrera hematoencefálica y por tanto, no produce
alteraciones cognitivas. Esto lo convierte en el tratamiento
ideal para tratar la inestabilidad vesical en los adultos
mayores, especialmente en aquellos que manejan automóviles,
cuyo riesgo de accidentes aumenta si utilizan una amina
terciaria o trivalente, que por lo general son las únicas
disponibles. En un estudio estadounidense en el que se evaluó
la adhesión a la prescripción médica durante un año, es decir,
doce recetas, se observó que los pacientes compraron el
tratamiento indicado en las primeras dos recetas, pero 60% de
ellos abandonaron el tratamiento al tercer o cuarto mes debido
a los efectos colaterales de los fármacos, especialmente la
xerostomía.
Entre los fármacos más importantes
disponibles está la oxibutinina, un potente antimuscarínico
que se liga a receptores M3 y también a los M1. Se puede
encontrar en distintas formulaciones y tiene un nivel de
evidencia I, con recomendación A, gracias a numerosos estudios
prospectivos, controlados y aleatorios que demuestran su
eficacia.
Con el fin de disminuir los efectos
colaterales, los laboratorios han desarrollado dos sistemas
para controlar la liberación del medicamento que se administra
por vía oral. La primera es la tecnología oral osmótica
(OROS), que consiste en administrar el medicamento dentro de
una cápsula porosa que contiene un polímero, de modo que
cuando absorbe agua, aumenta su volumen y va liberando de a
poco las moléculas del fármaco; esto evita las altas
concentraciones sanguíneas y reduce los efectos colaterales.
La otra tecnología para liberación programada es la
tolterodina (Detrusitol), que contiene microcápsulas y poros
por los cuales se difunden las sustancias desde un polímero,
en un proceso semejante al de la OROS, pero en este caso se
trata de microesferas, cada una de las cuales origina una
liberación programada.
El sistema transdérmico
consiste en aplicar un parche en la piel dos veces por semana,
con lo que se logra una concentración muy estable y pocos
efectos colaterales, en comparación con la formulación de
liberación prolongada (Urazol), aunque puede causar irritación
de la piel. Un estudio, en el que se comparó la oxibutinina en
sus formulaciones transdérmica y oral, demostró que los
efectos colaterales de aquélla eran muy pequeños en
comparación con la vía oral. Otra posibilidad de
administración es la aplicación en gel, que está en fase III
de investigación; la vía transvaginal, a través de un anillo,
muy similar al diafragma, que contiene la medicación para la
absorción intravaginal; y la formulación de depósito, que aún
está en fase inicial. La formulación en gel ya está disponible
en los Estados Unidos y tiene la ventaja de que no causa
irritación cutánea, como ocurre con los parches, por lo que es
excelente para los pacientes que no toleran los efectos
adversos de los antimuscarínicos.
Se ha comparado la
disminución del número de pérdidas por semana en urgencia y
urgencia-incontinencia con la formulación normal y la de
liberación programada, contra placebo, y se ha encontrado que
la eficacia de este último tipo de preparación es superior a
la convencional en este aspecto. Al comparar el efecto del
placebo con la formulación de liberación prolongada sobre la
capacidad para terminar las tareas antes de orinar no se han
encontrado diferencias durante la primera semana de
tratamiento, pero después de 12 semanas 33% de los pacientes
tratados lograban terminar sus tareas antes de ir a
orinar.
Además de las drogas mencionadas, que están
disponibles en todos los países, hay drogas nuevas, algunas
más selectivas que otras. Entre ellas están el trospio, que ya
se mencionó; la darifenacina, cuyo nombre comercial es
Enablex; la solifenacina, cuyo costo es algo más alto, pero es
más selectiva y tiene menos efectos colaterales; y la
duloxetina, que también tiene un efecto antimuscarínico, pero
está disponible en pocos países. En cuanto a la selectividad
de los receptores M2 y M3, la danifenacina es la más
selectiva, la oxibutinina y la solifenacina son muy parecidas
y la tolterodina, aunque no es tan selectiva, logra una
reducción significativa de los efectos colaterales gracias a
que es eficaz en dosis pequeñas.
Últimamente se ha
desarrollado una nueva clase de drogas: los agonistas beta 3,
que ya se están utilizando para tratar la inestabilidad
vesical y se pueden emplear en conjunto con los
antimuscarínicos, para lograr mejores resultados con menos
efectos colaterales. Aunque hay pocos datos hasta el momento,
se sabe que la asociación de imipramina y oxibutinina,
especialmente en mujeres, logra mejores resultados; asimismo,
si se asocia la aplicación de estrógenos locales vaginales en
mujeres post menopáusicas, se alivian en forma importante los
síntomas irritativos que presentan estas
pacientes.
Entonces, desde el punto de vista
farmacológico, se puede decir que la cura para la
inestabilidad vesical, en general, no se logra; que es un
cuadro muy heterogéneo; que no todos sus aspectos están
claros; que los tratamientos farmacológicos son aceptables,
pero no excelentes; que es posible asociar fármacos, pero
siempre hay efectos colaterales; y que la adhesión al
tratamiento es muy baja. En último término, es posible que la
terapia multimodal sea la que logre mejores resultados.
Otra forma de tratamiento farmacológico es la
instilación intravesical de medicamentos; la oxibutinina está
disponible para su utilización en esta forma, en especial en
pacientes con lesiones medulares, mediante cateterismo
intermitente. También están los anestésicos locales, como la
capsaicina y su análogo, la resiniferatoxina, que se
presentaron como una posibilidad muy interesante. El grupo de
urología del Hospital de Sao Paulo fue el primero en trabajar
en Brasil con la resiniferatoxina, pero los resultados que se
obtuvieron en pacientes neurológicos no fueron reproducibles
en individuos con vejiga hiperactiva, de modo que, a pesar del
gran entusiasmo que hubo en un comienzo, los resultados
clínicos fueron muy malos.
La aplicación de Botox puede
ser útil, no sólo en estética, sino también en casos de
inestabilidad vesical refractarios al tratamiento
farmacológico. En general se utilizan entre 20 y 30
inyecciones, que se aplican en la base o en la pared lateral
de la vejiga; en la actualidad se discute si se debe puncionar
en el trígono vesical o en forma paralela a éste, lo que aún
no está resuelto. El procedimiento es muy sencillo para los
urólogos acostumbrados a realizar cistoscopías: se introduce
la aguja y luego se retira, para mantenerla más o menos a 5
mm; es importante que en cada punción se introduzca un volumen
de 1 ml, para que la difusión de la droga en la pared muscular
del detrusor sea efectiva. Hay dos tipos de toxina botulínica:
Botox y Disport, con los que se logra aumentar la capacidad
cistométrica y disminuir la presión vesical. En pacientes con
urgencia-incontinencia se logra la continencia en 80% de los
casos y una mejoría significativa de la nicturia. El efecto de
esta inyección dura entre 6 y 9 meses, por lo que constituye
una alternativa muy interesante para pacientes que no logran
resultados con la terapia convencional. En un estudio
prospectivo realizado en Suiza se observó que un número
importante de las pacientes estaban asintomáticas a las 4
semanas y continuaban así a las 12 semanas, pero casi todas
recidivaron después de 36 semanas. Esta es una alternativa muy
interesante y eficiente, pero se debe informar a las pacientes
que el tratamiento se debe repetir por lo menos dos veces al
año, para lograr un resultado satisfactorio.
NeuromodulaciónLa historia de la neuromodulación es
muy interesante:
- En 2750 AC se utilizó por primera vez la actividad
bioeléctrica para tratar síntomas de la vejiga; para ello,
se sentaba al paciente sobre anguilas, lo que generaba
cierto malestar inicial, pero después producía alivio.
- En 868 DC se demostró la contracción del detrusor por
estimulación sacral.
- En 1954, Boyce hizo la primera estimulación de vejiga
humana.
- En 1970 aparecieron los marcapasos cardíacos.
- En urología, McGuire fue el primero en utilizar la
neuromodulación, a través de estimulación del nervio tibial
posterior, que ess otra forma de tratar esta enfermedad.
- En 1997 se comenzó a utilizar un aparato llamado
Interstim, tanto para problemas crónicos del tracto
urinario (urgencia-incontinencia) como para problemas
intestinales, como la incontinencia fecal.
- En 1999 se comenzó a utilizar este dispositivo para
tratar la poliaquiuria, la urgencia y la retención urinaria
de causa idiopática.
La utilidad de la neuroestimulación se explica mediante dos
teorías: la teoría motora, que plantea que este aparato
provoca alteraciones de la fisiología de estos músculos y
permite, así, rehabilitar el piso pelviano; y la teoría
sensorial, que postula que con esto se lograría un control de
las vías eferentes y se lograría un equilibrio en este
circuito neurológico. No se sabe con exactitud cómo funciona
la neuroestimulación, pero sí se sabe que funciona en
retención urinaria, porque mejora la relajación esfinteriana,
la contracción del detrusor y la función vesical.
Las
indicaciones de la neuroestimulación son:
urgencia-incontinencia, retención urinaria y urgencia
miccional, especialmente en los casos en que los tratamientos
conservadores, médicos o por estimulación eléctrica del nervio
tibial posterior, no han tenido éxito. Se está estudiando la
posibilidad de utilizar este método en cistitis intersticial,
dolor pélvico crónico, incontinencia fecal y en casos muy
seleccionados de pacientes neurogénicos. Entonces, un
algoritmo para manejar a estas pacientes sería: como terapia
inicial, kinesiterapia; a continuación, antimuscarínicos;
posteriormente, neuroestimulación y, por último, las opciones
quirúrgicas.
InterstimCuando se comenzó a usar Interstim, primero
se ubicaba el S3 y luego se aplicaba una estimulación inicial;
si la paciente presentaba una mejoría de 50% de sus síntomas,
medida por Pad Test (prueba del pañal) o mediante
cuestionarios, se realizaba la implantación definitiva. En la
actualidad ya no se está haciendo esta estimulación inicial,
porque 50% de las pacientes no responden a ésta, pero pueden
responder a una implantación definitiva.
Las pacientes
que se benefician con la neuroestimulación son, en primer
lugar, aquellas con vejiga hiperactiva idiopática, en las que
se logran muy buenos resultados. En pacientes con vejiga
hiperactiva secundaria a neuropatía diabética u otro tipo de
neuropatía no se logran resultados tan buenos, de modo que la
respuesta depende de la etiología. El primer centro que
utilizó Interstim en Brasil fue la Escuela Paulista de
Medicina de Sao Paulo. El Hospital de Clínicas fue el tercero
y a mediados de 2007 tenía una experiencia de tres casos,
todos ellos pacientes con vejiga hiperactiva idiopática sin
respuesta a los tratamientos convencionales.
El aparato
tiene dos tipos de programación: una que utilizan los médicos
para programar la frecuencia e intensidad de los estímulos, y
otra que maneja la paciente y le permite encender y apagar el
dispositivo de acuerdo con sus necesidades. El principal
estudio multicéntrico con Interstim, que data de 2003, se
llevó a cabo en 23 centros, 9 en Europa y 14 en Estados Unidos
y mostró resultados muy favorables durante los cinco años de
seguimiento.
La otra forma de neuromodulación
mencionada consiste la estimulación del nervio tibial
posterior, es decir, mediante una estimulación retrógrada o
PTNS (Posterior Tibial Nerve Stimulation). Esta terapia
se basa, por una parte, en que el nervio tibial posterior es
conocido en acupuntura como el punto SP6, que corresponde a la
vejiga; y, por otra parte, en el hecho de que es muy difícil
orinar mientras se camina. Se utiliza una corriente alterna de
pulso exponencial, asimétrica, desbalanceada y despolarizada,
que actúa en las células tipo C y A beta inhibiendo el impulso
doloroso de esta fibra. Hay dos vías de abordaje del nervio
tibial posterior: con agujas y con electrodos percutáneos; en
el Hospital de Clínicas se prefieren estos últimos y hay
evidencia de que el método funciona bien. El grupo español de
Congregado demostró una mejoría significativa de casi todas
las variables estudiadas, especialmente de la frecuencia de la
urgencia miccional, mejoría de la calidad de vida y alivio del
dolor pélvico. No es un tratamiento para la incontinencia de
esfuerzo, sino para la vejiga hiperactiva.
Marengo, en
Francia, realizó un estudio muy interesante, que se presentó
en un congreso durante 2003, en el que se investigó el efecto
de la neuroestimulación del nervio tibial posterior sobre
parámetros urodinámicos. Se realizó cistometría antes y
después del tratamiento y se utilizó, como patrón de
estimulación, las contracciones rítmicas del ortejo mayor. La
intensidad siempre fue inferior a la de la contracción motora,
la frecuencia fue de 10 Hertz y la amplitud del pulso, de 200
milisegundos. Este parámetro está bien establecido: todos los
aparatos vienen con un programa que permite regular la
intensidad y también la frecuencia. Los resultados de este
estudio fueron muy interesantes: hubo retardo en la aparición
de la contracción en la fase de llenado y aumento en la
capacidad vesical. Los resultados del estudio francés
motivaron al grupo de urología del Hospital de Clínicas de Sao
Paulo a realizar un estudio prospectivo, que en este momento
está en ejecución; los resultados preliminares demuestran una
disminución de los síntomas en el grupo tratado con
neuromodulación del nervio tibial posterior, en comparación
con el grupo placebo.
Como conclusión, la
neuromodulación del nervio tibial posterior parece tener
resultados prometedores, pero aún se encuentra en
investigación; se necesita disponer de más estudios aleatorios
y prospectivos para contar con resultados definitivos.
La edición y publicación
de esta conferencia han sido posibles gracias a un auspicio de
Laboratorios Andrómaco
Medwave. Año VII, No. 10, Noviembre 2007. Derechos
Reservados.
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