En esta presentación se analizará el por qué de las
neovejigas conectadas a uréter.
Existen razones técnicas
para los cirujanos.
Los urólogos, desde que comenzamos
a realizar la prostatectomías radicales, empezamos a tener un
dominio importante de la zona retropúbica, de modo que es muy
fácil trabajar en ella, es muy fácil efectuar la
linfadenectomía pelviana, es muy fácil llegar a uretra, y es
relativamente fácil, en los casos que corresponda, preservar
la potencia sexual en los pacientes y mantener un buen
esfínter externo para lograr una adecuada continencia. Creo
que haciendo la cistectomía radical partiendo por vía
extraperitoneal, retropúbica, cortando la uretra, liberando
los alerones prostáticos y liberando las vesículas seminales,
es mucho más fácil después ir por vía transperitoneal para
realizar la cistectomía radical; ésta se facilita enormemente,
se acortan los tiempos operatorios, hay una disminución de los
sangrados y otros riesgos que pueden ser importantes al
liberar la fascia de Denonvilliers, y dejar el recto libre, lo
que a su vez disminuye la probabilidad de injuria rectal. De
modo que estas son las razones técnicas para llegar a usar la
uretra.
Los beneficios que tiene para el paciente son
lógicos. La conducta ideal para el tratamiento de los cánceres
infiltrantes es la cirugía radical y es mucho más fácil que el
paciente tenga una mejor disposición a aceptar que no va a
tener vejiga, si se le dice que se le va a sacar la vejiga,
pero que podría seguir orinando por la uretra; esto,
psicológicamente, es mucho menos traumático para el paciente.
Es menos invalidante, en el sentido de que no tiene que usar
ostomías, autocateterismo ni bolsas de recolector; así se les
facilita la calidad de vida y, socialmente, es mucho más
aceptable para la pareja y también para su entorno
familiar.
La uretra se usa tanto en hombres como
mujeres desde 1995, pero esto comenzó a fines de los años 80,
cuando Camey hizo su primera publicación, con uso de intestino
delgado no tubularizado, y posteriormente empezaron todas la
neovejigas a uretra. En mujeres se empezó a mediados de los
años 90, con las publicaciones de Stein. Está claro que el
cuello vesical debe estar indemne. En las mujeres con el
cuello vesical sin compromiso tumoral, la probabilidad que
haya compromiso de uretra o de vagina es muy baja, de modo que
en ellas la condición sine qua non es que el cuello
vesical esté indemne. En el hombre, lo que se decía era que el
trígono, la uretra prostática y el cuello vesical debían estar
indemnes; hoy esa opinión ha cambiado, hay consenso en que si
se toma biopsia de la uretra prostática y está indemne, aunque
sean casos de cáncer con compromiso de cuello o de trígono, o
incluso de cáncer in situ que sea difuso, si la uretra
prostática está indemne la tendencia es mantenerla. Es lógico
que, a la biopsia rápida, los bordes de la excisión quirúrgica
deben estar negativos y es lógico que el aparato esfinteriano
externo y la uretra distal estén indemnes para poder hacer la
conexión de la neovejiga a la uretra.
En nuestro
servicio, desde 1995, estamos usando el Studer, tenemos
alrededor de 25 casos. A mi modo de ver, creo que el Studer es
la neovejiga más fácil y rápida de hacer; se usa intestino
delgado, que es muy fácil de manipular y de suturar, y tiene
un meso que es más largo que el intestino grueso; sobre todo
en pacientes obesos con meso corto, es mucho más fácil usar
intestino delgado. En el Studer, el uso de los 20 cm
proximales, de asa isoperistáltica, donde se conectan los
uréteres, mantiene una muy buena protección renal. Estos son
reservorios que aseguran muy buena capacidad y baja presión.
Las complicaciones quirúrgicas de los Studer son pocas y las
complicaciones metabólicas, sobre todo a largo plazo, serían
menores, por la atrofia de la mucosa intestinal que se produce
con el tiempo y que disminuye la reabsorción de orina y sus
componentes. Además, el intestino delgado se contrae menos, y
con la técnica de Studer es más fácil llegar a vejigas de
presión más baja. Como tiene un meso más largo, la facilidad
de llevar la anastomosis a la uretra es mayor en vejigas con
intestino delgado, como en el Studer, que con vejigas con
intestino grueso. Por último, cuando hay recurrencias en la
uretra, que no nos ha ocurrido, pero que están descritas, la
conducta que se debe seguir es sacar la neovejiga y hacer una
uretrectomía.
Figura 1. Neovejiga de
Studer. |
Cuando el Studer está hecho, mantiene los 20 cm de asa
isoperistáltica donde están anastomosados los uréteres y se
saca todo el resto de la vejiga, dejándolo conectado como
Bricker, lo que facilita enormemente la operación.
Por
último, quiero referirme a nuestros resultados, por qué la
neovejiga a uretra: se obtiene continencia diurna, la que se
alcanza alrededor del tercer mes, que es bastante buena,
comparable a otro tipo de neovejigas no ortotópicas, y la
continencia nocturna, que se adquiere alrededor del año, es de
aproximadamente 80%. Cuando está la vejiga, hay un arco
reflejo espinal debido al cual se mantiene el esfínter externo
contraído, en tal forma que se mantenga la continencia. Cuando
se hace la cistectomía, este reflejo ya no existe; sin
embargo, debido a su gran capacidad cerebral de adaptarse a
esta situación, los pacientes a los que se les hace este tipo
de neovejiga, adquieren un reflejo de despertar y despiertan
una o dos veces en la noche para orinar, por lo que la
continencia nocturna es bastante satisfactoria. A los
pacientes que no mantienen la continencia nocturna los dejamos
con recolector externo y se manejan bastante bien. A los
pacientes mayores, que se acercan a los 80 años, se les hace
más difícil evacuar la orina, y tenemos dos pacientes que
tienen que hacerse autocateterismo en la mañana y en la noche,
además de orinar durante el día, para mantener una buena
función renal. No tenemos casos de estenosis de
cuello.
Por todas estas condiciones ya mencionadas, yo
defiendo el uso de las neovejigas ortotópicas.
La edición y publicación
de esta conferencia han sido posibles gracias a un auspicio
sin restricciones de Pfizer.
Medwave. Año 3, No. 8, Edición Septiembre 2003.
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