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FIGURA 1. Tipos de anastomosis uretero-intestinal.
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Para el tratamiento se utilizan tanto procedimientos endourológicos como cirugía abierta, pre sentando las primeras una menor morbilidad, pero también un porcentaje de éxitos más bajo. En una revisión de una serie de 46 estenosis ureterales de diferentes orígenes tratadas en nuestro servicio mediante dilatación neumática entre 1989 y 1999, C. Rioja, M.A. Trívez y cols. refieren un 56% de éxitos tras el primer intento y hasta un 70% con varias dilataciones17.
TECNICAS DE SUSTITUCION VESICAL
Con la sustitución vesical ortotópica se pretende conseguir una micción lo más parecida posible a la fisiológica, con preservación de la función renal. La neovejiga debe tener una capacidad adecuada que permita almacenar grandes volúmenes de orina a baja presión, por debajo de las presiones de cierre uretral que proporciona el tono muscular de la uretra esfinteriana alcanzando aceptables niveles de continencia diurna y nocturna.
Existen distintos modelos de sustitución vesical en dependencia del segmento intestinal empleado (Fig. 2), de la reconfiguración esferoidal y del tipo de reimplantación de los uréteres, presentando en todas las series una morbilidad no desdeñable. Todas las diferentes técnicas tienen un punto en común, la destubulización del intestino (aplicación en el campo urológico del reservorio fecal de Kock), que proporciona mayor capacidad a más baja presión, bases fundamentales para la mejora de la continencia (Fig. 3). Al seccionar la pared intestinal por el borde antimesentérico las fibras musculares intestinales quedan divididas, interrumpiendo la transmisión de la onda contráctil. Así mismo, al confeccionar el reservorio en forma esferoidal (Fig. 4) se consigue disminuir la presión interior al aumentar el radio (Ley de Laplace).
FIGURA 2. Aislamiento de un segmento intestinal de ileon, conservando su vascularización. |
FIGURA 3. Destubulización del segmento intestinal. |
FIGURA 4. Configuración esferoidal del segmento intestinal empleado para la sustitución vesical. |
Camey II
Consiste en una modificación de la técnica original de Camey utilizando un segmento de íleon distal en forma de "U", si bien en este caso, destubulizado. Se aisla un segmento de aproximadamente 70 cm., que es abierto por su borde antimesentérico excepto en la zona elegida para la anastomosis uretral. El asa destubulizada se pliega sobre si misma, suturando los bordes mediales entre si y cerrando la bolsa suturando los bordes laterales. La uretra se anastomosa en el punto más declive de la pared intestinal, siendo este el punto de menor tracción. La reimplantación ureteral se realiza según la técnica de Le Duc-Camey10,18. La capacidad media supera los 400 cc, siendo los niveles de continencia diurnos similares a las plastias tubulares, mejorando sensiblemente la continencia nocturna.
En una revisión de 60 casos Camey consigue la continencia diurna en el 96% de estos aunque los pacientes precisan de ejercicios esfinterianos y de un largo periodo antes de alcanzar la continencia. La continencia nocturna se alcanza en un 75% de los casos19. En el año 2001 Montesino y cols. publican una revisión de 61 casos propios con una continencia diurna de 74% y nocturna de 31%20.
Studer
Esta técnica se basa en el aislamiento de unos 60cm. de íleon terminal, dejando íntegra la porción más proximal a modo de chimenea tubular isoperistáltica, lo que según el autor de este modelo confiere un buen mecanismo anti-reflujo. Este segmento de íleon desemboca en la neovejiga a modo de chimenea. Se secciona el borde antimesentérico de los 40cm. de íleon restante anastomosando las paredes lateralmente, lo que le confiere forma esférica constituyendo el reservorio que se anastomosa a uretra. La reimplantación ureteral se realiza según la técnica de la platina de Wallace.
Tras la revisión de 23 casos en 1993 este autor recoge una continencia nocturna del 82% y diurna del 92%. El mismo autor recoge así mismo una importante incidencia de reintervenciones (20%)21.
Hautmann
La neovejiga ileal de Hautmann descrita en 1986 consiste en el aislamiento de 60 cm. de íleon terminal, con destubulización en su totalidad y anastomosis laterales tras la disposición del complejo en forma de "W". El reimplante ureteral se realiza según la técnica del surco mucoso de Le Duc-Camey en la pared posterior, dándole después una configuración esferoidal al parche cuadruplicando el radio para aumentar su capacidad, llegando a los 700cc. como media. La anastomosis de la bolsa a la uretra se realiza a la altura de la pared intestinal más declive (Fig. 5) 18,22.
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FIGURA 5. Conformación de la vejiga ileal de
Hautmann. |
En la serie del propio autor publicada en 1999 con 363 casos y un seguimiento medio de 54 meses, se objetiva un 3,8% de mortalidad perioperatoria, presentando un 39,1% de los pacientes complicaciones tempranas. Un total de 45 pacientes requirieron reintervención en el período perioperarorio. En el 32% aparecieron complicaciones tardías como estenosis de la unión urétero-ileal, retención urinaria, estenosis de uretra anterior y estenosis íleo-uretral. La continencia diurna y nocturna es buena (sin necesidad de compresa) o satisfactoria (no más de una compresa) en el 95% de los casos23.
A partir de 1995 en nuestro servicio se aplicó una modificación de la técnica original, realizando la anastomosis urétero-intestinal mediante la técnica del túnel seroso extramural de Abol-Enein que reproduce la anatomía original con mayor fidelidad y aunque proporciona un extraordinario mecanismo antireflujo, observamos que la incidencia de estenosis aumentaba. Esto ha justificado que desde el año 2000, hayamos incorporado al modelo de neovejiga similar al descrito originalmente por Hautmannn, los principios de la derivación de Studer, combinando la configuración de la bolsa ya descrita, con 20cm. de íleon de la parte proximal sin destubulizar, como mecanismo anti-reflujo. La anastomosis urétero-intestinal se realiza en este caso mediante la técnica de Wallace II, abocando la platina al extremo proximal del íleon que conforma la chimenea isoperistáltica.
Vejiga padovana
Consiste en el aislamiento de un segmento menor de íleon terminal, de aproximadamente 50 cm., que anastomosa, una vez destubulizado, la pared intestinal rotándola sobre sí misma en sentido circular a modo de peladura de naranja o concha de caracol, conformando en la parte inferior un pequeño embudo, donde se anastomosará la uretra. La anastomosis urétero-intestinal sigue la técnica de Le Duc-Camey.
Pagano, autor de este modelo, analiza los resultados y publica en 1994 su serie de 114 casos alcanzando a los 2-3 años unas cifras de continencia diurna del 97% y nocturna del 77%24. En el año 2001 Beck y Koch revisan su serie de 39 neovejigas padovanas con reimplantación ureteral anti-reflujo, con unos resultados de continencia de un 90% en varones25.
Kock ortotópico
Skinner aplica el modelo de reservorio de Kock (diseñado originalmente como derivación continente cutánea) prescindiendo del estoma cutáneo. Básicamente es como una neovejiga de Studer pero optando por la válvula de intususcepción como mecanismo anti-reflujo. Para ello aisla aproximadamente 60 cm. de íleon terminal, manteniendo 12-15 cm. proximales sin destubulizar para el sistema antirrefujo que realiza mediante la intususcepción del asa dentro de la neovejiga, anastomosando los uréteres según la técnica de Wallace.
En 1991 este autor analiza una serie de 126 sustituciones vesicales con la bolsa de Kock presentando continencia diurna un 94% y nocturna un 84% (2/3 de estos pacientes presentaban algún escape de orina ocasional). La tasa de relaparotomías es de un 11%26.
Bolsa de Mainz
Originalmente el complejo ileocecal de Mainz se ideó como reservorio de baja presión con estoma continente autocateterizable (Fig. 6), pero también se ha utilizado como sustitución ortotópica de la vejiga. Se aislan las dos últimas asas de íleon y el ciego, sumando un total de 40-45cm. de segmento intestinal. Se destubuliza en su totalidad y se dispone en "S" tumbada y posteriormente se cierra con la unión de los bordes laterales. Se aconseja la realización de un tunel submucoso en la pared cecal como técnica de reimplante ureteral y se realiza la anastomosis uretral en el punto de mayor declive del fondo cecal.
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FIGURA 6. Autocateterismo. |
Thuroff publica en 1992 una revisión de 49 bolsas de Mainz utilizadas como sustitución vesical. Todos los pacientes presentaban continencia diurna y sólo el 6% tenía escapes nocturnos24.
DERIVACIONES URINARIAS EXTERNAS INCONTINENTES
Este tipo de derivaciones son las más antiguas y a la vez las más sencillas de llevar a cabo. Aunque se puede realizar el abocamiento directo de uno o ambos uréteres a la piel, la interposición de un segmento intestinal, ya sea ileal o colónico, entre los uréteres y la piel confiere estabilidad a la derivación con el objeto de la obligada preservación de la función renal. Al carecer de meca nismo continente, es obvio que el estoma cutáneo debe drenar a bolsa colectora. A pesar de la abundante innovación en este terreno, esta derivación permanece vigente y constituye el estándar de comparación.
Conducto ileal (Ureteroileostomía cutánea)
Consiste en derivar la orina hacia un segmento corto de íleon dirigido hacia la pared anterior del abdomen.
La condición de los uréteres no tiene particular importancia para la anastomosis urétero-ileal salvo en aquellos casos en los que exista ausencia de peristaltismo. Así tanto uréteres dilatados como de calibre normal pueden ser derivados a un segmento ileal aislado sin mayores problemas.
No es necesaria la creación de mecanismo antireflujo. Dicha ausencia no supone un grave riesgo para la integridad del tracto urinario superior ya que se trata de un conducto que mantiene su estructura tubular y su peristaltismo y no un reservorio.
El estoma deberá ser colocado en el flanco derecho del abdomen (Fig. 7).
FIGURA 7. Estoma cutáneo. |
El conducto ileal está contraindicado en aquellos casos en los que exista enteritis regional o antecedentes de irradiación externa, siendo la alternativa en estos casos la interposición de un segmento de colon.
Respecto a la potencialidad para la reabsorción de los solutos urinarios si existe normalidad de la función renal, habitualmente no se producirán alteraciones electrolíticas. En casos de insuficiencia renal se deberá elegir la porción más corta posible de intestino delgado.
La técnica de ejecución consiste en:
1. Aislamiento del segmento intestinal escogido, que deberá contener al menos dos arterias principales. Las brechas mesentéricas habitualmente no deben superar los 5-6 cm de largo y se hace necesaria la constitución de la ventana de Deaver en el mesenterio.
2. Exteriorización de la parte distal del conducto ileal y configuración de un estoma protuyente.
3. Configuración de las anastomosis uréteroileales, que pueden ser de distintos tipos: anastomosis de Bricker, anastomosis termino-terminal de Bricker-Wallace, Anastomosis de Le-Duc.
Las complicaciones en este tipo de derivación son raras, y comprenden fundamentalmente fugas urinarias (1-3%), estenosis de las anastomosis (muy raras con técnicas sin mecanismo anti-reflujo), y a mayor plazo, deterioro de la función renal, complicaciones del estoma, etc.
Conducto colónico
Para su realización puede usarse colon transverso o sigmoide. Las anastomosis urétero-intestinales, como regla general, no requieren realizarse mediante técnica anti-reflujo, El estoma se localizará en el flanco izquierdo.
La realización de dicha derivación utilizando colon transverso suele estar indicada en los casos de antecedente rádico sobre pelvis. La longitud necesaria de colon transverso es mayor que la que se precisa en el caso del sigma y la anastomosis ureteral con el colon es alta y se realiza en la base del mesenterio.
Las complicaciones derivadas del conducto colónico muestran, respecto al conducto ileal, una incidencia algo mayor de estenosis urétero-intestinal (13%), así como de hernias paraestomales o prolapsos del estoma (13%).
URETEROSIGMOIDOSTOMÍA
Mención aparte merece la derivación transintestinal en continuidad con el tracto digestivo, con micción trans-anal aprovechando como mecanismo continente el esfínter anal. La Ureterosig-moidostomía tuvo gran predicamento en pasadas décadas por su simplicidad de ejecución y el prescindir de estomas y de artilugios colectores, pero fue abandonada por muchos grupos debido a las complicaciones sépticas, metabólicas y de deterioro renal.
En 1993 el grupo de Mainz describió y difundió el Reservorio recto-sigmoideo Mainz tipo II, que sobre la base de la ureterosigmoidostomía clásica, consiste en la destubulización de las dos asas del rectosigma y su posterior pliegue sobre sí mismas, con lo que se reduce la presión endoluminal, que unido al reimplante anti-reflujo de los uréteres y a que éstos sean tónicos, conlleva una mayor protección al tramo urinario superior27.
CISTOPLASTIA DE AMPLIACIÓN
Las indicaciones fundamentales son:
– Vejiga hiperactiva sin respuesta a los anticolinérgicos.
– Cistopatías retráctiles (intersticial, tuberculosis, secuela rádica).
La aceptación de esta técnica se debe a la eficacia del autocateterismo intermitente limpio y al desarrollo de la evaluación urodinámica, y es aplicable en los casos en los que sea aconsejable un tratamiento conservador, como ocurre en gran parte de los pacientes con vejiga neurógena.
Es imprescindible conocer el estado de tracto urinario, función renal y fundamental realizar una valoración del tramo cérvico-uretral por si fuese necesaria una intervención adicional (Cabestrillo y/o esfínter urinario artificial)28.
Preparación de la vejiga
Excepto en los casos en que la vejiga sea muy pequeña o tenga muchas invaginaciones, lo mejor es realizar una simple incisión transversal de todo el detrusor, en concha, que evita la deformidad en reloj de arena, principal causa de fracasos.
Ileocistoplastia
Se selecciona un segmento de íleon de 25-40 cm, plegándolo en forma de U, o W, con una sutura en un plano, colocándolo sobre la vejiga, creando un parche en copa que se anastomosa sobre la vejiga (Goodwin).
Ileocecocistoplastia
El segmento ileocecal es de gran versatilidad y admite una anastomosis ureteral directa o con túnel submucoso en pared cecal. Además por su gran flexibilidad es muy útil en población adulta.
Se moviliza todo el colon derecho hasta la flexura hepática. Se utiliza una longitud de colon e íleon equivalente, conservando la parte más distal del íleon, por si fuera necesaria una derivación urinaria en el futuro o para empleo como anastomosis ureteroileal anti-reflujo.
Gastrocistoplastia
Se obtiene un parche de pared del cuerpo gástrico manteniendo la vascularización a partir de ramos gastro-epiploicos y se hace descender hasta alcanzar la cúpula vesical.
El uso del estómago para reconstrucción urinaria ha sido defendido en el área infantil y en enfermos con cierto grado de insuficiencia renal.
Complicaciones
– Perforación, fundamentalmente en situaciones de gran distensión por mala evacuación, con el consiguiente fenómeno peritonítico
– Neoformaciones
– Litiasis, como consecuencia de residuos mantenidos, infecciones frecuentes y de exceso de secreción de moco.
SUSTITUCION URETERAL
Su finalidad es restaurar la función de un uréter patológico, creando para ello un conducto capaz de permitir el tránsito de la orina desde la pelvis renal hasta la vejiga.
Esta técnica se utiliza para tratar compromisos de la luz ureteral, tanto unilateral como de ambos sistemas, que por su longitud impiden la resección del segmento afecto y la anastomosis termino-terminal del uréter.
Entre las diversas patologías que pueden precisar este tipo de tratamiento destaca fundamentalmente la fibrosis retroperitoneal idiopática.
Para la realización de la sustitución ureteral se utiliza un segmento de íleon, que previamente ha sido aislado conservando su vascularización. Posteriormente es colocado en localización retroperitoneal para evitar el riesgo de adherencias y obstrucción postoperatoria, y siempre en sentido isoperistáltico.
NUESTRA EXPERIENCIA
En el intervalo de tiempo comprendido entre Enero de 1990 y Octubre de 1999 se realizaron en nuestro Servicio un total de 255 derivaciones urinarias tras cistectomía (9 derivaciones cutáneas, 104 conductos ileales, 4 conductos colónicos, 2 sustituciones vesicales tipo Camey II, 89 neovejigas ortotópicas tipo Hautmann (80 de las cuales se revisaron y se presentaron en el LXVIV Congreso Nacional de Urología en Mayo de 1999), 3 neovejigas padovanas, 1 vejiga ileal tipo Studer, 27 Mainz I y 16 Mainz II). En cuanto a la selección de los pacientes, se tuvieron en cuenta:
1. Factores oncológicos como el estadiaje, la extensión ganglionar y la oportunidad de ureterectomía concomitante.
El estadiaje ofrece la oportunidad de cistectomía ante la presencia de un tumor vesical infiltrante, realizada con fines curativos o paliativos. Así mismo indicamos cistectomía ante un carcinoma in situ rebelde a la terapia intracavitaria con BCG o en el caso de tumores vesicales superficiales no controlables endoscópicamente. La extensión ganglionar no supone para nuestro grupo una contraindicación absoluta de cistectomía radical, pudiendo optar en este caso por una opción de cirugía paliativa o contemplar la posibilidad de quimioterapia adyuvante en pacientes seleccionados mediante un protocolo basado en CMV (Cisplatino, Metotrexate, Vimblastina). La uretrectomía simultánea a la cistectomía se realiza actualmente bajo criterios muy restrictivos, indicándola únicamente en dos casos muy determinados: afectación estromal de la uretra prostática con biopsia peroperatoria positiva del ápex prostático y la presencia de carcinoma in situ en uretra prostática.
2. Factores quirúrgicos como la presencia de enfermedad inflamatoria intestinal, radioterapia o cirugía previa, o alto grado de obesidad, no suponen para nosotros contraindicaciones absolutas si bien nos limitan el uso de ciertas técnicas.
3. Factores individuales como la edad, el sexo, la función renal, la destreza manual, la continencia urinaria o anal en un intento de aprovechamiento de los esfínteres naturales para el logro de la continencia en la derivación o en la sustitución, y el estado del tracto urinario superior ya sea su dilatación o enfermedades concomitantes, son una serie de factores a tener en cuenta a la hora de escoger una determinada técnica.
4. Aspectos psicosociales como el nivel intelectual (compresión, colaboración y motivación), el impacto en la calidad de vida y la participación del paciente en la decisión final del tipo de técnica a utilizar en función de su perfil familiar, laboral y recreativo.
Teniendo en cuenta todo este conjunto de premisas entre Enero de 1990 y Julio de 1995 se realizaron en nuestra Unidad 27 reservorios urinarios continentes autocateterizables tipo Mainz I. Los principales criterios que se tuvieron en cuenta a la hora de su elección fueron básicamente la necesidad de uretrectomía simultánea, muy frecuente en esta época debido a criterios muy poco elásticos en cuanto a su indicación (tumores de alto grado, multifocalidad, localización trigonal, carcinoma in situ asociado), así como la decisión del propio paciente ya que dicha técnica ofrecía una mínima alteración del esquema corporal.
Los resultados de dicha serie mostraron un desarrollo de enfermedad litiásica en 12 de los 27 pacientes (44,4%) directamente relacionada con el uso de suturas metálicas empleadas por aquel entonces en la confección de dichos reservorios. En tres pacientes se hizo necesaria la reconstrucción del estoma continente debido a la dificultad de autocateterización. En 6 pacientes se produjeron estenosis a nivel de la anastomosis uréterointestinal (4 izda., 1 dcha. y en un caso bilateral). En dos pacientes se desarrolló una hernia paraestomal, en dos casos se estableció una fístula a nivel de reservorio intestinal y hubimos de realizar nefroureterectomía en tres casos debido a recidiva tumoral a nivel del tracto urinario superior. A la dificultad técnica que entrañaba dicha sustitución y a los malos resultados obtenidos, junto a un alto número de complicaciones, se sumó la adopción de criterios más estrictos en cuanto a la realización de uretrectomía, conllevando todo esto al abandono de dicha técnica en Julio de 1995.
Entre Enero de 1990 y Diciembre de 1998, se realizaron en nuestra unidad un total de 80 sustituciones vesicales ortotópicas tipo Hautmann bajo los criterios de presentar un buen estado general, ser varón e indemnidad uretral no siendo imprescindible dicha indemnidad a nivel del tracto urinario superior29.
En cuanto a la calidad miccional de dicha serie, el 90% refieren una micción confortable. La continencia total se logró en el 65% presentando escapes nocturnos el 16% de los pacientes; La incontinencia completa sucedió en el 5% y dos pacientes se encuentran obstruidos pendientes de resolución.
El 10% precisa de autocateterismos intermitentes para mantener un bajo residuo postmiccional.
En cuanto a la conservación del tracto urinario, la función renal y las distintas complicaciones, el 85% mantuvo indemne el tracto urinario superior a lo largo del periodo de seguimiento, presentando el 90% una función renal dentro de los rangos de normalidad. Del total de los 19 pacientes en los que se usaron suturas metálicas en la confección de la sustitución (hasta Enero de 1992) en 13 de ellos se evidenció el desarrollo de enfermedad litiásica. En dos casos hubo recidiva tumoral en el tracto urinario, en uno en uretra y en otro en el tracto urinario superior. El 15% desarrollaron estenosis a nivel uretro-intestinal, obteniendo buenos resultados funcionales mediante solución endoscópica (uretrotomía interna). La estenosis uretral sucedió en 8 pacientes (10%), en estos casos, la reimplantación directa ofreció un 100% de buenos resultados.
El tipo de reimplantación urétero-intestinal, fue mayoritariamente realizado mediante la técnica del surco mucoso de Le-Duc (53 pacientes). A partir de Noviembre de 1995, nuestro grupo comenzó a usar la técnica extramucosa descrita por Abol-Enein, con un total de 27 pacientes a lo largo del periodo de seguimiento. Del total de las estenosis urétero-intestinales, observamos una clara superioridad con el uso de la técnica de Abol- Enein (estenosis urétero-intestinal en 5 de los 27 pacientes (18,5%), preferentemente en el lado izdo.), respecto a la técnica de Le-Duc, con la cual, únicamente 3 de los 53 pacientes (5,6%) desarrollaron estenosis unilateral en la reimplantación. A la vista de estos resultados, a partir de Enero de 1998, nuestro grupo, por iniciativa de la Dra. M.J. Gil Sanz, modificó la técnica original descrita por Abol-Enein, abocando los uréteres a nivel proximal a fin de reducir tensión sobre dichas unidades ureterales. Nuestra experiencia con 11 casos mostró una reducción en la incidencia de estenosis a un 9% (únicamente se produjo estenosis sobre una unidad ureteral), no consiguiendo mejorar los resultados obtenidos con la técnica de Le-Duc. Estudios posteriores con mayor volumen de pacientes habrán de ser realizados para establecer la auténtica eficacia de dicha modificación técnica. Actualmente nuestro grupo viene desarrollando una línea de trabajo basada en la confección de un Studer modificado con reimplantación directa en chimenea mediante platina tipo Wallace II cuyos resultados están pendientes de evaluación.
En cuanto a las alteraciones metabólicas derivadas del uso del intestino en este tipo de sustitución, nuestra serie mostró un 63% de pacientes sin alteraciones en el equilibrio ácido-base y un 35% de pacientes con acidosis leve bien tolerada y asintomáticos. El criterio que seguimos para definir acidosis leve, en consenso con el Servicio de Nefrología de nuestro centro, consistió en la determinación del pH y exceso de base en sangre venosa en rangos entre 7,20 y 7,30 y entre –10 y +10 respectivamente, en el contexto de una ausencia completa de síntomas.
Para determinar en que medida los reservorios de baja presión pudieran comportarse a largo plazo como reservorios retencionistas, entre las 21 sustituciones vesicales ortotópicas tipo Hautmann realizadas entre Enero de 1990 y Diciembre de 1993, sometimos a estudio urodinámico a 17 pacientes con un seguimiento medio de 6,7 años, siendo el rango entre 5,2 y 8,4 años, valorando la calidad miccional, continencia, per files flujométricos y cistomanométricos. El resultado de dicho estudio mostró una continencia diurna en 15 pacientes, escapes nocturnos en 5 pacientes, de los cuales en tres de ellos eran de carácter leve y ocasional. Únicamente presentaban incontinencia severa 2 de los 17 pacientes. Tres de ellos mantenían residuos postmiccionales mayores de 300 cc. haciéndose necesario el uso de autocateterismos intermitentes ya fuera en régimen semanal o diariamente. La flujometría reveló un flujo superior a 15 ml. Por segundo en 13 de los 17 pacientes, flujos entre 5 y 15 ml/sg en tres pacientes y 1 conseguía un flujo urinario inferior a 5 ml/sg, indicando de forma indirecta cierto grado de estenosis a nivel de la anastomosis uretro- ileal. En todos los pacientes la micción precisaba del apoyo de prensión abdominal.
Mediante estudio cistomanométrico, la capacidad vesical máxima de dichas sustituciones vesicales oscilaba en rangos entre 400 y 1200 ml. Únicamente un paciente mantenía presiones mayores a 20 cc de agua a mediana replección vesical y presiones mayores de 30 sólo se observaron en reservorios a gran replección.
En conclusión, nuestra valoración urodinámica a largo plazo indicó que las neovejigas tipo Hautmann logran reservorios de baja presión con buena calidad miccional. Con ayuda de prensa abdominal, la mayoría consigue flujos superiores a 30 ml/sg y en los casos en que estos descienden por debajo de 5 ml/sg, el motivo no suele guardar relación con la calidad del reservorio, sino con problemas locales a nivel de la anastomosis uretroileal. El bajo porcentaje de vejigas retencionistas requiere el apoyo de autocateterismos intermitentes, normalmente semanales, siendo bien tolerados y aceptados por este colectivo de pacientes.
El reservorio rectosigmoideo tipo Mainz II ha sido realizado en nuestro centro en 16 pacientes en el periodo comprendido entre Diciembre de 1994 y Octubre de 1999. Dicha derivación la realizamos previa comprobación de una correcta continencia anal, con indemnidad del tracto urinario superior y total ausencia de dilatación ureteral a fin de evitar en lo posible el reflujo de material fecal a las unidades renales. Se hace así mismo necesaria la constatación de unos rangos de función renal dentro de los límites de la normalidad.
Aunque damos prioridad al sexo femenino a la hora de plantear dicho reservorio, la condición de varón no implica una contraindicación para la ejecución del mismo, contando en nuestra serie con tres casos.
Los resultados de esta serie, reflejan un alto nivel de satisfacción en el 100% de los pacientes, la continencia anal está presente en la totalidad de los mismos y en ningún caso se han observado alteraciones de la función renal a lo largo del periodo de seguimiento. La indemnidad del tracto urinario superior se ha mantenido en 15 de los 16 pacientes.
Es bien conocida la tendencia a la acidosis metabólica hiperclorémica en estos reservorios. Nuestra experiencia refleja que únicamente un paciente desarrolló una acidosis leve, bien compensada gracias al aporte de 3 g de bicarbonato oral diarios. En el resto de los pacientes no se objetivaron alteraciones metabólicas significativas y en ningún casos hemos evidenciado alteraciones en el metabolismo fosfo-cálcico.
En conclusión, nuestro grupo defiende que el reservorio rectosigmoideo tipo Mainz II supone una buena alternativa en grupos seleccionados, preferentemente mujeres, a las sustituciones vesicales ortotópicas.
Creemos que no es objeto del presente estudio exponer los resultados de nuestra amplia serie de conductos ileales tipo Bricker, por no aportar diferencias sustanciales respecto a la multitud de series presentadas por diferentes grupos de trabajo a lo largo del último decenio.
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Dr. A. García de Jalón Martínez
Castilla, 6 - 3º A
50009 Zaragoza
(Trabajo recibido el 3 de diciembre 2001)