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Dr. Humberto
Chiang, Vladimir Moraga(*) Departamento
de Urología, Clínica Las Condes
Este
artículo corresponde a la continuación del texto
referido a la fisiopatología y diagnóstico de la
Incontinencia Urinaria publicado en el número previo de
este medio. En esta segunda parte nos dedicaremos a
describir los elementos fundamentales del manejo
terapéutico de esta relevante patología, desde una
perspectiva de actualización, dedicada al médico no
urólogo, y en particular al médico general. Se acompaña
bibliografía atingente.
Como
se describió en el artículo previo, la incontinencia
urinaria debe considerarse como un síntoma, detrás del
cual pueden existir diversas enfermedades, las que
reflejan diversos mecanismos fisiopatológicos. De la
misma manera, existen múltiples alternativas
terapéuticas que responden a cada mecanismo
fisiopatológico y que incluyen una gran variedad de
opciones, desde las terapias fisiátricas y conductuales,
hasta la cirugía reconstructiva. Es así que, por
ejemplo, la electroestimulación y biofeedback serán
buenas opciones en la incontinencia urinaria de esfuerzo
postparto o en la inestabilidad vesical primaria,
mientras que una enterocistoplastia de agrandamiento
puede ser excelente en un caso de vejiga neurogénica
hiperrefléxica. Por otra parte en el caso de
incontinencias mixtas con más de un mecanismo
fisiopatológico involucrado, la terapia requerida puede
ser también mixta.
De
este modo, es absolutamente fundamental entender que la
elección de la terapia, y particularmente, los
resultados de ésta, dependerán en gran medida de la
precisión con que se haya hecho el diagnóstico y de lo
bien entendida que sea la fisiopatología de base que
explica el cuadro clínico de cada paciente. Una buena
parte de los fracasos terapéuticos y de las
complicaciones que se pueden observar en el manejo de
este tipo de pacientes, se deben a una sobre
simplificación diagnóstica que lleva a indicar
tratamientos totalmente inadecuados.
En
la Tabla 1 se muestran, en términos generales, las
distintas terapias disponibles, según el tipo de
incontinencia urinaria en la cual son más útiles. Estas
herramientas terapéuticas forman una especie de "menú",
desde el cual el médico puede elegir aquellas que puedan
resultar más útiles para un paciente seleccionado, de
acuerdo a su diagnóstico, definiendo así los diversos
protocolos de manejo.
|
TABLA 1. ALTERNATIVAS GENERALES DE
MANEJO MÁS FRECUENTE |
| Grupo
de Causas |
Alternativas más frecuentes de manejo
|
| causa detrusor |
|
Inestabilidad/hiperreflexia
Mala acomodación |
Electroestimulación /Biofeedback / Fármacos
/ Cirugía (ampliación vesical)
Fármacos
/ Cirugía (ampliación vesical) |
| Causa Esfinteriana |
|
IO tipo
I y II
IO tipo IIO |
Ejercicios perineales / Electroestimulación
/ Biofeedback /Fármacos /Cirugía (Uretropexia o
Sling)
Fármacos / Cirugía(Sling) /
Esfínter artificial / Inyectoterapia periuretral
|
TERAPIA CON
TÉCNICAS CONDUCTUALES
Son
tratamientos basados en que el ciclo miccional humano es
una conducta aprendida, con muchas variables influyentes
de distinta naturaleza, que pueden generar conductas
inapropiadas en el tiempo. Esto es particularmente
importante en la población senil. Estas terapias
incluyen el reentrenamiento vesical (educación, micción
calendarizada, refuerzo positivo), el entrenamiento de
hábitos, la indicación de micción inmediata en relación
al deseo miccional (tanto espontánea como en respuesta a
solicitudes repetidas) y otras técnicas (modificaciones
en el esquema de dieta, en especial de ingesta de
líquidos, así como la restricción de alimentos
irritantes del tracto urinario inferior como el café o
alcohol). Se han aplicado tanto a cuadros de urgencia
frecuencia, como incontinencia de esfuerzo con buenos
resultados en población senil, aunque con malos
resultados cuando se asocia enuresis. Esta terapia
requiere participación de un equipo multidisciplinario y
el diseño de un programa de seguimiento con las
intervenciones y material ad hoc apropiado. Tiene como
ventaja el ser de costo relativamente bajo, sin riesgos
y el no interferir con otras modalidades terapéuticas.
Su principal utilidad se encuentra en actuar como
tratamiento adicional en programas terapéuticos que
incluyen también otros tratamientos, especialmente en
población geriátrica. El no incorporar estas medidas
aparentemente sencillas en los tratamientos de este tipo
de pacientes, puede llevar al fracaso terapéutico por
razones tan sencillas como, por ejemplo, que el paciente
es incapaz de alcanzar el baño por dificultades para
deambular, o que por deterioro intelectual no es capaz
de ir al baño a intervalos regulares.
BIOFEEDBACK Y
REHABILITACIÓN DEL PISO PÉLVICO
La
primera se basa en realizar programas de entrenamiento
orientados a reforzar la musculatura pélvica, y en
especial, el complejo pubococcígeo y elevador del ano,
asistido por dispositivos eléctricos que permiten tanto
realizar estimulación de estos complejos musculares,
como monitorizar la presión (a nivel vaginal) y la señal
de EMG (del esfínter y la musculatura abdomina). Se
realiza por medio de esquemas de ejercicios con pruebas
de ensayo-error y autocontrol de progresiva exigencia,
según un programa de respuesta a determinadas acciones
(como contraer la musculatura pélvica, o relajarla) con
logros progresivos, que a través de algún tipo de
interfaz con el usuario le indican al paciente si está
ejecutando bien o mal la orden o programa, generando
refuerzos positivos.
Otra
alternativa en este grupo es la electroestimulación de
refuerzo a musculatura pélvica, así como los programas
de rehabilitación del piso pélvico con ejercicios
(Kegel), o asistidos con dispositivos como pesarios.
Estos esquemas son complementarios entre sí e implican
el paso por al menos de 4 etapas, a saber: la educación,
la toma de conciencia, el fortalecimiento de la
musculatura pélvica propiamente tal, y por último, el
desarrollo de contracción refleja permanente del piso
pélvico con bloqueo pélvico (o contracción intensa de
musculatura pélvica) previa a maniobras de valsalva.
Esta modalidad terapéutica, requiere de la participación
de un terapeuta especializado, para optimizar los
resultados. En nuestra institución existe un programa de
este tipo con resultados comparables a los existentes en
la literatura.
Una
última alternativa de reciente aparición en esta área lo
constituye el uso de impulsos magnéticos externos para
inducir la contracción de la musculatura pélvica,
induciendo su fortalecimiento, igual que en el caso
previo. Uno de estos equipos ha sido recientemente
incorporado a nuestra unidad, cuyos resultados están aún
en evaluación.
En
general estos esquemas son útiles en incontinencia de
esfuerzo y cuadros de urgencia frecuente, con buenos
resultados iniciales aunque con tendencia a reaparición
de sintomatología al mediano plazo una vez que son
descontinuados.
TERAPIA
FARMACOLOGICA
Indicada en incontinencia de urgencia y de
esfuerzo, vejiga hiperactiva de diverso origen y algunos
trastornos de acomodación y esfinterianos.
Desafortunadamente la farmacología de la vía urinaria es
muy compleja y no del todo bien entendida, entre otros
factores por la ausencia de modelos animales semejantes,
así como por el cambio de las respuestas obtenidas en
relación a variables como la edad, sexo, estado
hormonal, denervación, etc. Sin embargo, en forma muy
general podríamos señalar que desde el punto de vista
del manejo existen fármacos que facilitan la fase de
llene (o continencia), a través de mejorar el tono
esfinteriano (elevando su resistencia) y/o disminuir la
contractilidad del detrusor (en especial si éste es
hiperactivo)12 y/o mejorar la capacidad vesical
(disminuyendo la sensibilidad vesical). Por otra parte,
algunas disfunciones urinarias bajas se deben a
problemas con la fase de vaciado vesical (ejemplo:
neuropatía diabética, uropatía obstructiva baja, etc) y
del mismo modo hay fármacos que están indicados en estos
casos aumentando o facilitando la contracción del
detrusor, así como disminuyendo la resistencia uretral.
Un correcto balance de los mecanismos fisiopatológicos
de base involucrados nos dará la clave del tipo de
manejo adecuado.
Los
medicamentos más usados, sin embargo, en la
incontinencia son aquellos que mejoran la fase de
continencia, entre los que se debe destacar a los
relajantes musculares como el Flavoxato, los
anticolinérgicos (con potencia variable), algunos
medicamentos de acción mixta como la oxibutinina y
tolterodina (relajantes musculares y anticolinérgicos),
algunos antidepresivos (como la imipramina) y
bloqueadores de los canales de calcio como diltiazem.
Son en general medicamentos seguros, que pueden ser
usados tanto en población pediátrica como geriátrica. El
efecto secundario que suele limitar más su uso y que
dificulta la adhesión al esquema terapéutico es la
sequedad bucal y de otras mucosas (especialmente en el
caso de los anticolinérgicos), lo que habría sido
superado por la tolterodina. En la Tabla 2 se entrega
una reseña de los fármacos más
usados.
|
TABLA 2. ALTERNATIVAS FARMACOLÓGICAS
MÁS FRECUENTEMENTE USADAS |
|
Grupo de drogas |
Acción principal |
Ejemplos |
| Agentes
anticolinérgicos |
Bloquea
receptores muscarínicos de detrusor |
Bromuro
de Propantelina, Hyosciamina,
Oxybutinina* |
| Relajantes musculares |
Acción
directa relajante muscular |
Flavoxato, Oxybutinina*,
Tolterodina,Papaverina |
| Antagonistas del Calcio |
Interferencia con entrada Ca a músculos
inhibiendo contracción |
Diltiazem |
| Apertura de canales de potasio |
Induce
relajación muscular por hiperpolarización membrana
celular |
Pinacidil** |
| Agonistas B adrenérgicos |
Acción
relajante vesical |
Terbutalina |
| Antagonistas A adrenérgicos |
Disminuye tono vesical en vejiga
neurogénica |
Fenoxibenzamina |
| Antidrepesivos tricíclicos |
Efecto
anticolinérgico, sedante y retarda recaptación de
neurotransmisores sinápticos mediados por
noropinefrina y serotonina |
Imipramina |
| Inhibidores de entrada sensitiva |
Bloqueo
fibras C |
Capsaicina, Resineferatoxina |
| Hormonas |
Variado |
Estrógenos**, ADH |
* mecanismo múltiple(anticolinérgico,
relajante muscular y anestésico); **utilidad
controvertida |
TERAPIA
INYECTABLE PERIURETRAL
Este
tratamiento consiste en inyectar diversas substancias en
la submucosa de la uretra, en la zona esfinteriana, por
vía endoscópica, con el objeto de mejorar el "sello"
uretral.
Esta
terapia está indicada en especial en incontinencia
urinaria de esfuerzo por incompetencia esfinteriana
(tipo II), aunque también en incontinencia de esfuerzo
tipo II. Se ha usado una gran variedad de productos que
incluyen grasa autóloga, algunas formulaciones de
colágeno tratado, productos químicos como el PTFE, o
balones sintéticos inflables. Prácticamente todos estos
materiales inyectables se encuentran comercialmente
disponibles en el país y en nuestra institución contamos
con experiencia en el uso de todos ellos. Son
procedimientos mínimamente invasivos, con baja
morbilidad, lo que los hace muy atractivos. Sus
resultados, sin embargo, son moderados localizándose en
general alrededor del 70% de curación y/o mejoría,
dependiendo del tipo de pacientes tratados. Además se
puede requerir que se repita el procedimiento (una o dos
veces), siendo un problema adicional, su costo
relativamente elevado en nuestro medio.
TERAPIA
QUIRÚRGICA
Existen múltiples alternativas quirúrgicas para
el tratamiento de la IU, dependiendo del tipo de
patología y de su mecanismo fisiopatológico.
En
el caso de las alteraciones de la acomodación vesical
y/o inestabilidad vesical e hiperreflexia rebeldes al
tratamiento conservador hay técnicas tanto orientadas a
manejar la patología neurológica subyacente
(denervaciones vesicales) como a tratar la pared vesical
propiamente tal (como las técnicas de ampliación
vesical, las miomectomías y las autoampliaciones).
Nuestro Grupo posee la mayor experiencia en ampliaciones
vesicales existente en el país y una de las mayores a
nivel internacional.
En
el caso de la cirugía de la IU de esfuerzo (tipo I ó II)
se usan diversas técnicas de suspensión del cuello
vesical y la uretra proximal (uretrocervicopexias),
tanto por vía vaginal (plicatura pared anterior de
vagina19, como la operación de Kelly u otras técnicas de
colpoperineoplastia anterior), suspensiones por vía
combinada de la uretra y el cuello vesical (como las
técnicas de Raz y de Stamey) suspensiones por vía
retropúbica22,23 (como la operación de Burch y la
tradicional operación de Marshall Marchetti) y en último
término, operaciones de "sling" o cinchas uretrales
(cuya indicación inicial fue la IU tipo III, pero que en
la actualidad se ha extendido a la IU tipo II). En
general el resultado a corto plazo (1 año) muestra
resultados uniformemente buenos para prácticamente todos
estos procedimientos quirúrgicos, con tasas de curación
del orden del 80 a 95% (salvo la plicatura de pared
vaginal anterior que tiene peores resultados). A pesar
de ello, los seguimientos de largo plazo (5 años)
muestran un deterioro en las tasas de curación, siendo
aparentemente las técnicas más duraderas las de Burch y
Sling (con tasas de alrededor de 80% en el referido
largo plazo), mientras las demás se estabilizarían en
alrededor de 50%.
En
nuestro centro, tenemos también extensa experiencia en
la corrección quirúrgica de la incontinencia de esfuerzo
prefiriendo en la actualidad la técnica de Burch o la
técnica de Raz o de Sling, dependiendo de si existe
necesidad de otra cirugía complementaria, especialmente
histerectomía o reparaciones del piso perineal, como
colpoperineoplastias anteriores, posteriores, etc, para
lo cual muchas de las pacientes son intervenidas con
equipos mixtos ginecológicos y urológicos.
Hay
una serie de técnicas nuevas de tratamiento para este
tipo de IU tales como uretrosuspensión con fijaciones
con clavos óseos, o usando fascia heteróloga o
materiales sintéticos, las que aún no han sido
adecuadamente validadas y deben observarse con cautela.
Una de estas alternativas de aparición reciente es el
TVT (cinta transvaginal libre de tensión), cuyos
resultados iniciales son alentadores aunque falta mayor
experiencia internacional29.
Respecto de la cirugía para el tratamiento de la
IU tipo III, se usan técnicas que puedan producir
compresión uretral (muchas veces a costa de obstrucción)
tales como el "sling", mencionado previamente y la
inyección periuretral de agentes variados como los
descritos en el acápite destinado a la incontinencia
urinaria tipo II.
Por
último, debe mencionarse al esfínter artificial. Este
consiste en un dispositivo mecánico que reemplaza la
función esfinteriana y que consta de un mecanismo que
comprime y cierra la uretra y que permite su apertura
transitoria a través de una válvula manejada por el
paciente, alojada en escroto en el caso del hombre y en
el labio mayor en el caso de la mujer. Está indicado en
incontinencia tipo III severa (déficit esfinteriano
intrínseco), de diverso origen (traumático,
postquirúrgico, algunos casos neurogénicos, etc) cuya
descripción general se presentó previamente. Sus mejores
resultados se obtienen en particular en casos de
incontinencia post prostatectomía radical (vejiga sana
neurológicamente). Está contraindicado en casos que
presenten alteraciones de la acomodación vesical o
inestabilidad vesical o hiperreflexia (ya que el aumento
de la resistencia del tracto de salida originará
almacenamiento de orina a presiones elevadas, con el
consiguiente riesgo de daño de los tractos superiores),
y debe usarse con mucha cautela cuando hay enfermedad
neurológica vesical. Sus principales complicaciones son
el mal funcionamiento mecánico (raro) y las erosiones
del cuff. Nuestro centro también posee una amplia
experiencia en la instalación de esfínteres
artificiales, aun cuando ésta es reducida comparada con
la extensa experiencia internacional
existente.
DISPOSITIVOS
ANTICONSEPTIVOS
Se
han diseñado diversos dispositivos cuya finalidad es
ayudar a disminuir el problema, habitualmente en forma
transitoria, en espera de cirugía, o cuando el problema
es muy leve, o, al contrario, cuando el paciente no
puede ser tratado por otras condiciones patológicas
asociadas. Estos incluyen dispositivos intravaginales
(prótesis de suspensión de cuello vesical y pesarios),
otros intravesicales, como sondas (a permanencia o para
cateterismo intermitente), otros de oclusión uretral
(con inserción en uretra o externos al meato, como las
pinzas de pene o recolectores externos) o productos
absorbentes. La satisfacción de los pacientes con este
tipo de productos es en general pobre, lo que debe
inducir a extremar el tratamiento formal de la
incontinencia urinaria.
OTRAS
ALTERNATIVAS
Se
han diseñado y existen otras opciones terapéuticas
específicas, orientadas al manejo del síndrome de
frecuencia/urgencia, urgeincontinencia y vejiga
hiperactiva (que se presentan ocasionalmente con
incontinencia como síntoma índice), que no quedan bien
clasificados en los rubros previos, y que se basan en la
intervención con estímulos eléctricos, por vía per o
transcutánea, sobre algunos arcos reflejos neurales de
la vejiga. Esta estimulación, según patrones definidos,
se puede realizar por vía sacra o peroneal lateral
fundamentalmente, según programa ad hoc. Su uso es más
bien restringido a cuadros con mala respuesta a terapias
sucesivas, aunque hay poca experiencia local en esta
área.
A
continuación se analizarán algunos de los tipos más
frecuentes de incontinencia urinaria, de acuerdo a la
clasificación entregada en el primer artículo de esta
serie, detallando a modo de ejemplo, los protocolos de
tratamiento más útiles para cada caso.
Incontinencia orina de esfuerzo (tipo IóII): Su
manejo depende de las características del paciente, en
particular su edad y condiciones del piso pélvico. Es
así que en mujeres de menos de 55 años, sin
cistouretrocele significativo, la posibilidad de tener
buenos resultados con esquemas de rehabilitación de piso
pélvico (con ejercicios, electroestimulación, pesarios,
etc) serán buenos, aunque se debe insistir en la
importancia de mantener el entrenamiento en el tiempo.
En caso que los resultados sean deficientes se aconseja
ofrecer cirugía de suspensión uretral, que en equipos
con experiencia, ofrece buenos resultados. Las técnicas
más aconsejables son la de Burch y Sling. En caso de
haber uretrocistocele significativo las técnicas de
rehabilitación de piso pélvico no serán muy útiles y se
debe preferir indicar cirugía que incluya la corrección
del defecto del diafragma pélvico y la incontinencia
simultáneamente, idealmente con equipo mixto de
especialistas. Las fallas del tratamiento quirúrgico
deben evaluarse cuidadosamente con
Urodinamia.
Incontinencia por déficit esfinteriano intrínseco
(tipo III): Las alternativas clásicamente contempladas
son la cirugía de sling, la inyección periuretral de
diversas substancias como el colágeno ("bulking" agents)
y el esfínter artificial. En general, si no hay
antecedentes de patología neurológica, se intenta con
las inyecciones periuretrales en primer lugar, en
esquema de dos y hasta tres aplicaciones (el problema es
el costo). La cirugía de sling ofrece excelentes
resultados pero el riesgo de generar obstrucción que
requiera de algún procedimiento de vaciamiento vesical
complementario es mayor. El esfínter artificial está
particularmente bien indicado en pacientes con IO tipo
III post prostatectomía radical.
Incontinencia de orina por vejiga hiperactiva:
corresponde a un grupo bastante heterogéneo de
pacientes, con diversas causas subyacentes, las que
deben corregirse. En general el uso de drogas ofrece
buenos resultados (tolterodina, oxybutinina,
imipramina), con vigilancia del residuo postmiccional,
aunque en pacientes con contraindicación o mala
respuesta a ellas están disponibles terapias como las de
biofeedback, electroestimulación y estimulación
magnética. La cirugía es una alternativa final
disponible (ampliación vesical).
Incontinencia de orina mixta: corresponde a un
grupo heterogéneo también, que como se mostró en el
primer artículo, tienen patología mixta o de predomino
de hiperactividad. La elección del tipo de tratamiento
dependerá del peso específico de los distintos
mecanismos involucrados. Esto es clave para la
definición del pronóstico respecto de la terapia
ofrecida.
En
los nomogramas 1 y 2 se intenta entregar una visión
esquemática básica del tipo de flujo terapéutico seguido
en la incontinencia de orina tipo IóII pura y la
secundaria a hiperactividad del detrusor.
CONCLUSIÓN Y
RECOMENDACIONES
La
incontinencia urinaria es una condición altamente
frecuente, tanto en el hombre como la mujer, y
estrechamente relacionada a la edad, que causa gran
impacto sobre la vida de los pacientes, pero que
habitualmente se encuentra oculta, por lo que debe
investigarse dirigidamente. Su patogenia es compleja y
multifactorial, con múltiples causas, las que con una
adecuada historia, examen físico y apoyo de exámenes
complementarios, puede ser en gran parte
dilucidada.
Las
alternativas terapéuticas disponibles en la actualidad
comprenden una gran gama de posibilidades, de distinto
costo y diversa complejidad, cuyos resultados son
variables, dependiendo en gran medida de lo bien
entendida que sea la fisiopatología de base, así como la
adhesividad al tratamiento de parte del paciente, la
adecuada elección de alternativas y la experiencia del
equipo tratante. Así como en otras áreas de la
terapéutica, se debe propender a iniciar los esquemas de
tratamiento con medidas más simples, económicas y poco
invasivas. En este sentido, los esquemas de manejo
conductual, el biofeedback y la rehabilitación del piso
pélvico son muy importantes. Si la evolución y/o estudio
lo sugieren, puede continuarse con esquemas de uso de
fármacos y/o cirugía, según el caso. En esta última
circunstancia, la precisión diagnóstica y la experiencia
del equipo tratante es fundamental para obtener
resultados satisfactorios que se prolonguen en el
tiempo. En este contexto, las posibilidades de una
notable mejoría o curación serán muy altas.
Las
complicaciones del tratamiento de la incontinencia
urinaria, sin embargo, también pueden ser importantes si
no se tienen los conocimientos necesarios, al momento de
evaluar o tratar a estos pacientes. Como ejemplo,
recordemos el comentario que hicimos en el acápite
referido a los esfínteres artificiales. Este comentario,
que también es válido para el caso de las operaciones de
"sling" o incluso para las cervicouretropexias simples,
indicaba que todo incremento en la presión de
almacenamiento inducirá riesgo de daño renal progresivo.
De este modo, incluso una cirugía correctamente
realizada desde el punto de vista de la técnica
quirúrgica, puede acarrear graves complicaciones si no
se considera una adecuada evaluación de la función
vésico esfinteriana en su conjunto. Ejemplos como estos
se multiplican en el tratamiento de este tipo de
patología. Esta es una de las principales razones para
insistir en que la incontinencia urinaria requiere de
una evaluación completa y de un tratamiento
racionalmente planificado, por médicos que manejen todos
los elementos diagnósticos y terapéuticos analizados
someramente en estos dos artículos.
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