JANO EMC
Patología de
importación
Esquistosomiasis o bilharziosis:
importada
M Corachána
aConsultor Senior. Medicina Tropical.
Centro de Salud Internacional. Hospital Clínic. Barcelona.
España.
Se trata de una
helmintiasis producida por un trematodo (esquistosoma)
descrito por vez primera por Thomas Bilharz (de ahí su segundo
nombre) en Egipto; en la bibliografía médica, últimamente se
va imponiendo en la familia de los trematodos con el nombre de
esquistosomiasis.
La infección se
transmite en África, América latina, Oriente Medio y Asia
(fig. 1) siempre en aguas infectadas de ríos o lagos donde
habitan los huéspedes intermediarios de la enfermedad, que son
diversas especies de caracoles adaptados a las diversas
especies del género Schistosoma.

Figura 1 Zonas con casos
de esquistosomiasis.
Se sabe de siete
especies de esquistosoma que afectan al ser humano: S.
haematobium, S. mansoni, S. japonicum, S. mekongi, S. malayi,
S. intercalatum y S. matheii. De todos ellos
solamente el primero (S. haematobium) produce la
esquistosomiasis urinaria, mientras que los otros depositan
sus huevos en el sistema digestivo; aunque S.
intercalatum y S. matheii producen escasa o nula
enfermedad en humanos, sí la causan en animales domésticos1
. En varias especies se han descrito localizaciones genitales,
lo cual parece lógico pues la puesta de huevos suele hacerse
en los plexos perivesicales o hemorroidales, según hablemos de
localización urinaria o digestiva.
Aparte del reservorio
humano, se han descrito también infecciones salvajes en
roedores y primates. En realidad, el único otro reservorio
(aparte del humano) de interés en la dinámica de transmisión a
los humanos es el búfalo de agua para la especie S.
japonicum en China y el Sureste Asiático.
Las personas infectadas
excretan huevos por orina o heces (según la especie) y éstos
eclosionan en el agua y dan salida a un miracidio. En el caso
de que ello ocurra en colecciones de agua dulce que alberguen
caracoles específicos de especie, el ciclo prosigue. El
caracol actúa de huésped intermediario y procesa el miracidio
que a las pocas semanas se convierte en cientos de cercarias,
la forma infectiva que penetrará por la piel del ser humano
que esté realizando actividades acuáticas. Las cercarias
evolucionan por un estadio de esquistosómula pasando por el
circuito pulmonar hasta que se transforman en helmintos
adultos (que tienen diferenciación sexual). La copulación
tiene lugar en plexos mesentéricos y desde ahí las hembras
preñadas van a depositar sus huevos en los tejidos vecinos
(donde forman granulomas alrededor del huevo depositado) de
los plexos perivesicales (S. haematobium) o
perihemorroidales en el caso de esquistosomas de tracto
digestivo. Los granulomas son eosinofílicos en una primera
fase y son progresivamente reemplazados por fibroblastos que
provocan (en infecciones importantes) fibrosis y
calcificaciones de los tejidos, así como crecimientos
poliposos.
Algunas parejas de
adultos van por la vía portal a depositar huevos a nivel
centrolobulillar. Estos huevos se detienen en los es pacios
portales, donde asimismo se forman granulomas. En las
infecciones crónicas y recurrentes, estos granulomas llevan al
ensanchamiento de los espacios portales que con el tiempo
llevarán a la fibrosis portal. La puesta de huevos suele
comenzar a partir de la sexta semana después de la penetración
de las cercarias.
En los viajeros que
contactan con la enfermedad por vez primera (no inmunes) ésta
tiene características clínicas bien diferenciadas de las que
presentan los inmigrantes (semiinmunes) que sufrieron la
enfermedad en su fase clínica durante la infancia. Estos
últimos suelen presentar las secuelas de la enfermedad
crónica.
CLINICA Y
DIAGNOSTICO
Primera fase de la
infección
La primera manifestación
que aparece al poco tiempo de haberse bañado en aguas
infestadas se presenta en un muy escaso porcentaje de
pacientes y consiste en una erupción pruriginosa llamada
"dermatitis del nadador", que se autolimita en pocas horas. Es
provocada por la entrada de cercarias a través de la
piel.
Alrededor de un 25% de
los viajeros presenta afección aguda de los primeros estadios
de la infección, en los que coinciden esquistosómulas,
esquistosomas adultos y la primera deposición de huevos. Se
trata de un cuadro febril, denominado síndrome o fiebre de
Katayama, en personas que se bañaron en aguas infestadas por
el parásito y presentan fiebre anárquica con eosinofilia2
. Las manifestaciones suelen aparecer unas 5-7 semanas después
del baño, recuerdan a las de la enfermedad del suero y
significan una infección por un número importante de
cercarias. El diagnóstico por serología es muy difícil de
realizar antes de las 6-8 semanas de la infección, y la
aparición de los parásitos en orina o heces puede tardar
varias semanas más3
. El cuadro se acompaña de gran número de inmunocomplejos
circulantes.
Aunque solamente
descrito en no inmunes, se supone que las personas de los
países donde existe la enfermedad sufren un cuadro febril en
la primera infancia (primeros contactos con el agua) que pasa
desapercibido.
Las primeras
manifestaciones clínicas de la infección establecida se
producirán por la deposición de huevos en los
tejidos.
Fase de enfermedad
establecida
En zonas endémicas esta
fase de la enfermedad aparece en los escolares, pues son
quienes suelen llevar la carga parasitaria más elevada y
tienen además frecuente contacto con el agua, ya sea por
juegos infantiles, ayudar en tareas domésticas de lavado o
actividades de pesca. En estas zonas endémicas, con la edad se
incrementan los títulos de anticuerpos y se reducen las cargas
parasitarias.
En el caso de la
infección por S. haematobium, esto se manifiesta por
hematuria de tipo terminal (es decir, al terminar la micción),
y en el caso de las infecciones de tracto intestinal pueden
aparecer heces sanguinolentas, por lo que en áreas endémicas
forman parte del diagnóstico diferencial del síndrome
disentérico.
En la esquistosomiasis
establecida, ya sea por S. haematobium, S.
mansoni o S. japonicum, se ha descrito una
asociación con bacteriemias producidas por el género
Salmonella, con un cuadro febril debilitante y que
responde bien al tratamiento específico, pero que recurre con
frecuencia si no se trata la esquistosomiasis de
base.
Esquistosomiasis
urinaria
Producida por S.
haematobium, además de disuria, polaquiuria y la clásica
hematuria terminal, la deposición de huevos en la vejiga
urinaria y su correspondiente reacción granulomatosa llevan a
fibrosis con diferentes presentaciones clínicas: crecimiento
poliposo con presencia de huevos en la masa tumoral,
calcificación parcial o total de la vejiga (aspecto de "vejiga
de porcelana" o "cabeza fetal" en radiografía directa de
abdomen; fig. 2), calcificaciones del uréter terminal que
generan problemas dinámicos con infecciones urinarias por vía
ascendente, pielonefritis y, en caso de estenosis, hidrouréter
e hidronefrosis. Se trata de una uropatía obstructiva
generalmente del tercio inferior ureteral.

Figura 2 Calcificación
vesical.
La asociación de cáncer
de vejiga con la esquistosomiasis urinaria es un hecho
comprobado (tipo celular escamoso), pero de patogenia mal
comprendida.
Todas estas
manifestaciones clínicas descritas requieren múltiples
infecciones e importantes cargas parasitarias que raramente se
puede ver en viajeros turistas, cuyo diagnóstico se debería
realizar en las primeras fases de la infección.
El diagnóstico por
imagen (ultrasonografía, radiografía de abdomen y pielografía
endovenosa) es de inestimable ayuda para evaluar la situación
clínica del paciente. La parasitología de orina mediante
sedimento o filtrado de membrana confirmará la etiología y la
especie parasitaria al mostrar huevos de morfología oval con
espolón terminal (fig. 3). La serología será de utilidad en
viajeros, en los que generalmente es difícil detectar cargas
parasitarias, siempre recordando también que la serología
necesita de un período de más de seis semanas para
positivizarse4
.

Figura 3 Huevo de
Schistosoma haemotobium con espolón
terminal.
Esquistosomiasis
digestiva y hepatoesplénica
La enteropatía humana
significativa es producida por S. mansoni, S.
japonicum, S. mekongi y S. matheii (los dos últimos
producen enfermedad similar a la de S. japonicum). La
deposición de huevos en la mucosa intestinal suele ocurrir en
el intestino delgado, con poca traducción clínica, y más
frecuentemente en el tramo sigmoideo anal, lo que provoca
colitis con heces sanguinolentas, poliposis colónica y una
mucosa de aspecto poco brillante, con petequias y erosiones
superficiales.
La oviposición en los
espacios portales induce su fibrosis, con la consiguiente
instalación de un síndrome de hipertensión portal clásicamente
presinusoidal. Si no hay daño hepático previo, esta
hipertensión portal tolera relativamente bien las hematemesis
por varices esofágicas, sin que el paciente entre en coma
hepático.
El diagnóstico se puede
realizar por la demostración de huevos con morfología clásica
de espolón lateral (fig. 4), biopsia rectal o hepática y el
apoyo de la colonoscopia y, sobre todo, de la ultrasonografía,
que en el caso de la fibrosis hepática es de gran
utilidad.

Figura 4 Huevo de
Schistosoma mansoni con espolón lateral.
Esquistosomiasis
cardiopulmonar
Distinguiremos la
enfermedad durante la fase aguda, que puede afectar a los
viajeros, de la fase crónica de secuelas, que afecta a las
poblaciones en áreas de transmisión de la
enfermedad.
En primoinfecciones
graves, la acumulación de larvas de esquistosoma en la
microcirculación pulmonar antes de ir a territorio hepático
produce un cuadro de neumonitis aguda con
eosinofilia.
En pacientes con
múltiples infecciones de gran carga parasitaria se llega a una
arteritis obstructiva con ulterior desarrollo de cor
pulmonale. Este cuadro es más frecuente en las infecciones por
S. mansoni. El diagnóstico será siempre de sospecha
clinicoepidemiológica, apoyada por la serología.
Esquistosomiasis
genital
Antiguamente se la creía
asociada únicamente con la esquistosomiasis urinaria llamada
urogenital. Sin embargo, estudios más recientes en viajeros
han demostrado que también se halla en infecciones por otras
especies. La hematospermia en varones5
o el prurito vulvar en las mujeres pueden conducir a la
sospecha diagnóstica. El diagnóstico se hace por parasitología
de semen en varones o biopsia de lesiones vulvares en
mujeres.
Esquistosomiasis del
sistema nervioso central
La embolización al
cerebro es más frecuente con huevos de la especie S.
japonicum6
, seguida de S. mansoni (que además afecta con
frecuencia a la médula espinal); allí causan lesiones
infárticas y granulomas que pueden dar lugar a cuadros
convulsivos de tipo epilepsia jacksoniana, así como de déficit
motor en extremidades y especialmente paraplejía por
compresión de los granulomas. Las lesiones cerebrales se
confunden (por la imagen) con tuberculomas y solamente la
histología podría distinguirlas.
TRATAMIENTO
La medicación contra la
infección esquistosómica puede obtenerse en España mediante
solicitud al Departamento de Medicamentos Extranjeros del
Ministerio de Sanidad y Consumo. Los medicamentos de que
disponemos son7
praziquantel (eficaz contra todas las especies), metrifonato
(activo solamente contra S. haematobium) y oxamniquina
(activa contra S. mansoni de América latina y África
occidental pero no de África oriental). El más utilizado es
praziquantel, que de momento es eficaz contra todas las
especies de esquistosoma. Los fármacos actúan frente al gusano
adulto y no en sus estadios más precoces.
Praziquantel
Suele recomendarse la
administración de 40 mg/kg en dos dosis y en un solo día. Ello
está basado en programas de control para reducir la
transmisión y logra elevados porcentajes de curación (un
60-80% en S. japonicum, S. intercalatum y S.
mekongi), y entre el 60 y el 90% para S. mansoni y
S. haematobium. Esta dosificación puede aumentarse a
juicio clínico ante grandes cargas parasitarias o en
determinadas situaciones clínicas como el síndrome de
Katayama, en que se administra durante tres días y asociada a
corticoides. En esta situación se debe repetir el tratamiento
después de unas semanas, ya que no todos los vermes están en
el estado adulto y la medicación no actúa contra ellos2
. Aunque no se ha señalado acción teratógena o embriotóxica,
se recomienda (siempre que sea posible) diferir el tratamiento
para después del parto.
Oxamniquina
No se recomienda para
casos que provienen de África oriental y está contraindicada
en pacientes epilépticos. Al igual que con praziquantel, se
aconseja (si posible) diferir el tratamiento en embarazadas
hasta después del parto. Se dosifica de forma variable s egún
el origen geográfico del paciente. Así en África central y
Oriente Medio se recomienda 30 mg/kg en dos tomas
fraccionadas. En África occidental, el Caribe y América del
Sur, una dosis única de 15 mg/kg.
Metrifonato
Para la acción selectiva
(aunque desigual) contra S. haematobium, se administran
tres dosis de 10 mg/kg, separadas cada una por dos semanas. Se
seguirán las mismas recomendaciones respecto al embarazo que
en los medicamentos anteriores. Se debe conservar en frío y
eliminar los comprimidos que obviamente hayan cambiado su
coloración original. j